Adiós, amigos, adiós…

Tío, me aburro, vamos a subir a la otra fiesta, a la del segundo piso. Tiene mucha mejor pinta…

– ¿Ya?

Joder, cómo que ¿ya? llevamos aquí 6 horas, mamonazo.

– Es verdad que cuando llegamos no pensábamos quedarnos tanto, cierto. Pero al final, por una cosa o por otra, siempre nos acabamos quedando una hora más, igual tienes razón…

Sinceramente, colega, creo que ya está bien. Esto es puto garrafón y la cerveza caliente. Es que esto está montado de aquella manera. Y la comida también era una puta mierda, acuérdate.

– Acho, pero que ha tenido momentos divertidos esto; ¿te acuerdas cuando nos cachondeábamos de los murcianos esos que vinieron de la huerta, que se les veía perdidísimos? muy de pueblo, muy de interior, ¿no? te tienes que acordar, con los que casi nos enganchamos a leches, míralos, siguen ahí. Parece que se les ha perdido el que invitaba a las copas…

Jajajaja, es verdad, es que creo que a ellos les van más los desfiles. Pero oye, ahí los tienes, ellos parece que se quedan. Les gusta esto. Otra razón para irnos, no los soporto. Putos capullos.

– Venga, que hemos conocido gente chula; aquellos de Lorca que parecían tíos de puta madre pero que a última hora se enfadaron bastante, tampoco recuerdo muy bien porqué.

Algo les harías…por cierto, esos se han bajado, se fueron hace unas horas. ¿Ves?, otros que se aburrían. Normal. 

– ¿Se fueron ya? Pero vuelven, ¿no?

Ni lo sé ni me importa. Tio, esta fiesta es cutrísima. Mira el tipo que pincha, menuda basura. El de arriba es mucho más profesional, se le nota. Escucha que temazos, venga, vámonos.

– Colega, que aquí hemos conocido gente de todas partes…y de sitios que ni imaginabas, ¿verdad?. Los tipos esos de Alcalá de Guadaira, Écija, Baza, de El Palo o Arroyo de la Luz…y aquella chica de Villanueva de la Serena. De esa si que te acuerdas, ¿no? a mi la que me molaba era la de Marbella, la rusa.

– Venga ya, tío…han pasado tres o cuatro bonicas por aquí, y alguna, por cierto, bastante estirada, como aquella de Huelva. Bueno, hubo unas de Albacete que eran monísimas, pero, ¿ves? una hora y se fueron. Seguro que están arriba ellas también. ¡Vamos coño!

– No sé…a mi es que estas fiestas así poco organizadas, rollo “a lo que salga” me gustan. Vengo bastante, y a ti también, cabronazo, no lo niegues. Es como los bares antiguos de barrio. Tiene su cosa…y por cierto, la entrada es bastante más barata, que sólo ves lo malo, quemasangres.

No me jodas…por esto no tenían ni que cobrar, macho. Por estar aquí tendrian que pagarnos, coño. Y lo sabes. 

– Ya, ya…igual nos subimos, tío. Que a mi esta fiesta también se me ha hecho aburrida, cargante, cansante, larga y estoy agotado. A veces haya tenido su punto, algún subidón, si. Que ha pasado por aquí gente muy rara, joder. Pero te digo una cosa, cuando me suba no bajo más, ¿eh?. Que la última vez en dos horas te querías bajar, cabronazo.

– Eh, eh, ¿perdona?. Yo no me quise bajar. Recuerda que nos echaron, coño. ¿No te acuerdas de  lo que nos dijo el tipo aquel?; “si seguís con esa negativa actitud os voy a tener que echar…” y para abajo. 

– Es verdad, no me acordaba. Por tus muertos, esta vez no la liemos…¿vale?

– Hecho. Hostia…¡escucha! ¡Mira que temazo! Venga, coño vamos para arriba. Además, mira el grupico ese de morenazas esas de Mallorca, también se suben. Que yo estoy hasta el capullo. Me subo. ¿Te vienes?

– Venga, si. Vamos. Pero espera que me acabo esto antes…

– Porculo, tío, porculo….

Amanece ya y los ultimos invitados estan

poniendose sus abrigos o arrodillados,

llorandole a un Pescadas su borrachera cruel

o confesandole sus pecados a la pared.

Amanecera y los ultimo que quedaban se iran

y esta vez soy yo que se queda en silecion y en soledad

No importa, puez se que la noche no tiene principio

ni tiene final.

Y en rigor a la verdad, la fiesta ya termino.

Adios, amigos, adios

dejenme solo,

que alguien seguro compartira el ultimo trago.

Adios, amigos, Adios

un servidor se despide de vos

Llegará el momento de juntos volver a empezar.

 

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Daba el reloj las 12, nuestra hora…

Daba el reloj las doce… y eran doce

golpes de azada en tierra…

… ¡Mi hora! – grité -… El silencio

me respondió: – No temas:

tú no verás caer la última gota

que en la clepsidra tiembla.

Dormirás muchas horas todavía

sobre la orilla vieja,

y encontrarás una mañana pura

amarrada tu barca a otra ribera.

 

                                   Antonio Machado,

                                   Soledades, Galerías y otros poemas

Espejismos

A mediados de agosto el F.C. Cartagena comenzó su travesía, su enésimo intento de cruzar el desierto de 2B. El objetivo era dejar atrás el asfixiante calor, la ardiente arena y la terrible sed en la que habitaba desde hace años e instalarse en la civilización del fútbol profesional para siempre. Esta vez los encargados de montar la expedición,  Paco Belmonte y Manolo Breis, habían aprendido de fracasos en intentos anteriores, y habían puesto todos los medios; perfectamente equipados, 22 vehículos de alta prestación y suministros suficientes para los 7.000 viajeros dispuestos a sufrir para conseguir llegar a salvo a la tierra prometida, por fin. Y como toda aventura necesita un guía, volvieron a darle el mando de la caravana a Alberto Monteagudo, al igual que en el anterior intento.

Las primeras jornadas de viaje resultaron ilusionantes; pasaron por Huelva, El Ejido, Melilla, Murcia…el viaje empezaba sin sobresaltos. Por esas fechas, los viajeros creyeron divisar en el horizonte, dos fuentes de agua joven, era evidente que tenían menos de 23 años.  Agua fresca. Sabían perfectamente que para llegar a cruzar ese desierto, necesitarían de esa agua pues sin ella iba a ser muy difícil y duro, casi imposible. Sabían que eran necesarias, antiguos viajeros les habían hablado de fuentes como aquellas; conocían las historias sobre Miki Roqué y Carmona, y de como la última vez que se cruzó ese desierto fue con su ayuda. Las fuentes se llamaban Josua Mejias y Kuki Zalazar, e incluso ahora, los 7.000 juran que vieron salir agua de allí…pero cuando decidieron tomar rumbo hacia ellas, oyeron la voz del guía; había decidido no desviarse de su camino ya que estaba convencido de que aquello era un espejismo, que Mejías estaba seco y que Zalazar estaba tan arrinconado en un extremo del desierto, que su agua era escasa. Desilusionados y confundidos, los 7.000 siguieron el viaje. Si, Monteagudo los llevaría a cruzar, seguro, pero ya iban teniendo sed y allí habían visto agua que les parecía necesaria.

La travesía continuó. Villanueva. Mérida. Córdoba. Marbella. San Fernando. Granada…jornadas duras, pero avanzaban con el sacrificio y el ánimo de todos aunque en ocasiones iban fallando un poco las fuerzas y necesitaban algún ánimo que acabó apareciendo. Jóder, esta vez era real; justo enfrente había cuatro palmeras gigantes repletas de dátiles…con lo que estaba apretando el hambre a esas alturas, aquello era una bendición necesaria. Las palmeras se llamaban Hugo Rodríguez, Abalo, Owusu y Gaspar, y estaban perfectamente colocadas a cada lado de su camino, una en cada extremo. Pero cuando ya preparaban los capazos para la recogida, Alberto los volvió a detener “parad, eso es otro espejismo, esas palmeras no están colocadas donde vosotros creéis que están, donde deben. Es otro espejismo”. Los viajeros se miraban incrédulos, estaban viendo (o creían ver) esos frutos desbordando las copas de esas palmeras justo dos a cada lado del camino, no podían creer que no fuera real. Aun así, obedecieron a su guía y siguieron el camino sin llenar las despensas. Algunos ya dudaban de sus propios ojos.

Más etapas, más ciudades. Empezaros a llegar las noches frías y cortas, empezaba a escasear de verdad el alimento y el agua,  ya muchos empezaban a dudar de conseguirlo y es que hacía mucho frío ahí fuera. Pasaban las jornadas; Almendralejo, Badajoz, Lorca, Jumilla…y los 7.000 seguían. Débiles, frios, pero seguían, y veían muy seguro de lo que hacía al guía. Que si, joder, que iban a…cruzar.

Entonces lo vieron, esta vez no había duda. Ante sus ojos había un oasis mítico. Ahí estaba; con su lago, su refugio, su huerto. Era Rubén Cruz. La necesidad les llevó a correr en desbandada hacía el, por lo que costó controlarlos. Entonces lo oyeron; desde lo que parecía una cabina de prensa, acristalada, Aberto Monteagudo les gritaba que se dieran la vuelta…no podía ser. Afirmaba muy tranquilo que aquello era otro espejismo. Que ese oasis volvía a ser un espejismo, ya pararían en otro. No, esta vez no podía ser. Casi podían tocarlo. Tal era lo real de aquello que veían, que se negaban a volver a los vehículos, y fue necesario que desde el centro de control de la expedición, los que la dirigían, Belmonte y Breis, gritaran por radio que obedecieran al guía. Que volvieran a los vehículos y continuaran. Incrédulos, resignados, algunos enfadados, volvieron al camino que ya se había convertido en un calvario.

Unas jornadas después creyeron ver pasar un avión de suministros en el cielo llamado Cristo. Tal vez podía enviarles algo de ayuda, pero tampoco. A esas alturas, algunos ni siquiera miraron había arriba para comprobar si era real o no. Seguro que Alberto les decía que no lo era.

Mientas escribo esto, la travesía continua, cuando ya muchos de los viajeros dudan de su guía, pero no tienen otra opción que seguirlo hasta donde los lleve, salió con ellos y acabará con ellos, o triunfantes o enterrados en la arena, ya que ahora no puedes cambiar de guía a mitad de la travesía, perdidos. Ya no confían en encontrar un oasis real y ya va quedando poca agua, a algunos de los 7.000 se les secó el gaznate, a otros les cuesta ya hasta tragar, otros lo siguen con irreductible fe. Otros confían en poder volver a algunos de los sitios en los que no pararon por que Alberto les dijo que no eran reales. Es que ellos jurarían que sí…insisten en comprobarlo. No va quedando una gota más en la cantimplora, y que llueva en el desierto es difícil, pero ya queda poco para saber si de verdad como Alberto les contó todo eran espejismos, o él que no sabía diferenciar la realidad de las visiones era el mismo.

De todas formas, aunque se fracase esta vez, los que queden volverán a intentarlo. Desde siempre han sido gente dura y cabezona, son de Cartagena. Pero  la siguiente vez que lo vuelvan a intentar llevaran mucha más agua en odres fabricados con la piel obtenida después de despellejar al anterior guía. Pero llegarán, claro que llegarán. Y yo con ellos.

Típicos tópicos

Algo resulta típico cuando resulta previsible. Por ejemplo, si se enfrentan el líder y el segundo de la tabla de clasificación en un partido de fútbol, lo previsible es que repita insistentemente eso de “es un partido e más de tres puntos, marcará la temporada”. Las tradiciones de una afición también tienen la connotación de costumbres llenas de elementos típicos…tal vez la negatividad.

Y lo predecible de lo típico nos lleva al tópico; ese vocablo griego que hace referencia a una expresión o idea muy empleada, trivial o vulgar. Un lugar común que, de tan utilizado, pierde su valor.

¿Sin valor o una verdad consistente?

 

El domingo el partido de las 17:00 horas del Cartagonova era el partido del tópico; un partido de más de tres puntos; y en este caso creo que fue algo muy alejado de algo sin valor. Hay partidos, jornadas que cumpliendo con el tópico acaban significando más que un partido que ganes o pierdas, y la jornada del domingo en el Cartagonova lo fué. Tengo la sensación de que nos vamos a acordar mucho, mucho, del 0-1 que valió la victoria del Marbella el domingo en el campo del ya exlíder. O sea, que lo que pasó dista mucho de no tener valor, al contrario.

El escenario al comienzo de la jornada era este; Cartagena líder con 49 puntos, seguido de Marbella 48, Extremadura con 43 y Murcia con 42. Recibiendo en nuestra casa al segundo, equipo que ya nos había ganado en su casa, o sea que veníamos con el -3 con ellos y la posibilidad en el caso de victoria de dejarlos a 4 puntos, dejar lo directo en empate y poner claro y meridiano que el Cartagena era el mejor de equipo del grupo y que lo de ser campeón casi que no iba a poder ser. En la cabeza del marbellí  el razonamiento sería algo como “ser primero va a ser muy difícil…vamos a centrarnos en ser segundos porque esta gente nos ha pasado por encima en su casa, ergo son bastante mejores que nosotros y ojo a los que vienen por detrás…” si, tal vez pensar que esa victoria habría dejado muy tocados a los que venían por detrás resulte un tópico. Pero habría significado hacer 52, dejar al Marbella a 4 puntos (es más, creo que si pierden aquí acaban cayéndose del playoff…) mandar el mensaje al Extremadura (un equipo peligrosísimo) de que se olviden de ser primeros, a 6 puntos, dos partidos y próxima visita al Cartagonova mediante, y definitivamente eliminar al Murcia dejándolo a 10 puntos. Algo nada típico. La típica tópica jornada del domingo nos dejó con 49 puntos, pérdida del liderato, a 2 del Marbella reforzado y con el Extremadura a 3 por detrás reilusionado. Este Cartagena no es tan bueno, acaba siendo la sensación que se llevan los competidores.

En mi opinión, creo que deja muy jodidas las posibilidades de ser campeones de grupo esta temporada; metiéndome en números (atípico en mi…), se deberían hacer 7 victorias de 11. Entre estas 11 jornadas que quedan hay enfrentamientos con todos los equipos que están jugándose la vida, o sea, todo, por no descender; Jumilla, Lorca (estos dos además derbis regionales muy dispuestos a jodernos…) Las Palmas Atlético y Betis B, filiales a los que no ganamos en la primera vuelta. Van a morder, los cuatro.

Y además; el derbi en Murcia y la visita del Extremadura. Tal vez el tópico de que el Cartagena falla en los partidos clave empiece a ser una realidad. En estos dos partidos vamos a comprobar si este equipo de verdad puede ascender; y es que si, estos dos son los típicos tópicos partidos que valen más de 3 puntos. Entre unos y otros, un muy jodido de ganar Granada B peleando por meterse en playoff. Recordad, se puede fallar en 4 partidos.

Pero claro, igual estáis pensando que todo lo expuesto es sólo producto de la típica y tópica negatividad cartagenera. Esa tiene su propia definición, ¿no? ¿Cómo era?

Un asiático con el Mohicano en el Pinacho

Juan Carlos Ceballos Pinto (Barcelona, España, 7 de abril de 1983) ya era jugador del Cartagena antes de que fichara por el Cartagena por primera vez en la temporada para la temporada 2012/2013 desde Badalona, aunque el todavía no lo supiera. Que venía con las rayas del Español, cierto. Que a veces el azul parece casi negro, también.

En 2014, cuando Mariano Sánchez (MARIANO ES DIOS) se retiraba del fútbol después de 9 temporadas y más de 300 partidos defendiendo la elástica albinegra, todos nos quedamos huérfanos. Después de encajar, esta afición injuntamente tratada de quemasangres, ingrata, injusta y sin criterio, miró al vestuario buscando un nuevo guía; y elegimos a Ceballos. Y lo hicimos porque ese sexto sentido del cartagenero nos decía que ese tipo de Barcelona, de barrio, de ciudad costera, rudo y valiente, era uno de los nuestros. Que a Ceballos te lo encontrabas en el Pinacho tomando café, comiendo pulpo en los Techos Bajos, sardinas en el Club de Regatas, o cerveceando en el Gato, y encajaba perfectamente en el entorno, con lo nuestro.  Además, era una fiera defendiendo la camiseta de nuestro equipo y un muy muy buen futbolista. Pero sospecho que para nosotros, tan “especiales” a veces, que jugara al fútbol bien o regular en esta ocasión era casi lo de menos, ¿verdad?

Y vaya, resulta que elegimos cojonudamente. Juan Carlos Ceballos era capitán del efesé incluso antes de que se le adjudicara el brazalete del efesé, seguramente ya lo era incluso sin brazalete. Seguramente eso tampoco lo sabía.

En su segunda etapa en el club albinegro en 2014/15 cuando el club casi desciende a Tercera, Ceballos demostró que no nos equivocábamos, pues emergió como mucho más que un futbolista, mucho más que un capitán; cogió la bandera del efesismo y la mantuvo a pulso sin dejarla caer hasta que no se alcanzó permanencia, y con ello, la subsistencia del club, aunque muchos se empeñen en negarlo. Si ese año se desciende, el Cartagena desaparece, se liquida (administrador concursal dixit). Todo lo sufrido por nosotros esa temporada queda plasmada en las imágenes del capitán ese día en el momento en el que el  arbitro pitó el final del partido en Las Palmas. En ese momento, Juan Carlos Ceballos subió al altar albinegro donde ya están Mariano Sánchez, Arango o Sagarduy. Y ahí se va a quedar. Se puso al frente del un Club descabezado, de unos compañeros a veces desmotivados, de una afición desesperada. Y se convirtió el el cabecilla de un grupo de jugadores (Luque, Hevía, Limones…) que  guiados por otro tótem, Palomeque, salvó la vida de este Club. Y lo dejó en la vía donde está ahora. Paco Belmonte y Manolo Breis saben lo que tienen que agradecerle a Juan Carlos Ceballos, y no tratan de ocultarlo. Tampoco podrían.

Cuando lo conocí en persona, en la agonía final de la temporada desastre provocada por el binomio Sporto – Manzano, todavía tenía un pequeño fallo, que supongo no le molestará que cuente. Coincidimos en la cena de despedida de temporada de Efesistapp y el vino como invitado. Al final de la cena, pues lo normal; ronda de asiáticos. Entonces el preguntó qué era eso; resultaba que aun no lo había probado. Evidentemente, yo no podía dejar aquello así, por lo que le prometí que le regalaría un kit de los que se empezaban a comercializar entonces con todo lo necesario para hacer cafés asiáticos  en casa, receta paso a paso incluida, y así fue.

Creo que ahora le salen de la hostia. Pero es que claro, Juan Carlos Ceballos, como buen cartagenero, ya sabía hacer asiáticos antes de saber lo que era un asiático. Pero eso tampoco lo sabía.

PD. Capitán, te esperamos de vuelta para celebrar el ascenso. El asiático que nos lo hagan. Pago yo.

 

Esto es Cartagena…

La temporada pasada recuerdo leer en La Verdad (Francis Moya mediante) una entrevista con el actual y futuro entrenador del efesé, Alberto Monteagudo. Durante el desarrollo de la misma, expresaba lo difícil que era entrenar en Cartagena, básicamente por la afición (definitivamente, hay conceptos que nunca conseguirán definir bien lo que pretenden englobar…). Lo definía como una plaza difícil, que ser entrenador es un deporte de riesgo, y en Cartagena, más. Desarrollaba su convencimiento de que están más reconocidos y valorados fuera que aquí, quejándose de que todos los cambios que hace se le discuten, que todas las alineaciones son cuestionadas. Que no se valora mucho, en general, el trabajo que hacen en este club, destacando puntuales murmullos y runrún cuando el equipo está mal, como el último encuentro en casa cuando el Betis B humilló al efesé, algo que le parecía y le sigue pareciendo un poco extraño y que molesta en el vestuario. Este podría ser el resumen.

El pasado domingo en la rueda de prensa posterior al partido de Lorca refrescaba un poco ese argumento,  “Me van a criticar igual porque hay un sector que critica ganes o pierdas, pero las críticas me vienen bien. Hoy hemos ganado pero tengo la sensación de que estoy siempre con el culo apretado en Cartagena desde que llegué, porque son una afición exigente, eso me está ayudando a ser mejor entrenador. Pero soy muy auto-crítico, nunca estoy conforme, las críticas con educación las comprendo y las comparto si hace falta. Tenemos que entender que el Cartagena tiene que ser un equipo ganador.

Al entrenador, incluso puede que incluso animados por este discurso, se han apuntado esta temporada algunos jugadores y medios. Jugadores que opinan convencidos que la afición no está a la altura en según qué momentos, otros te afean en redes sociales que opines que no estuvo bien en según cual o tal partido, o que su actuación ha sido más o menos afortunada, o que algún aficionado crea que puede dar más. Y apunto; sin insultar ni agredir, sólo con un “tal jugador estuvo mal” o “no está dando lo que se esperaba”, hay enfado, molestia, respuesta y toque de atención.  Vamos a sumarle la corte de periodistas locales y regionales que ven a Cartagena un reducto de desquiciados que devoran entrenadores hagan lo que hagan, acierten o fallen. Hay algún programa de TV autonómica que la sección del efesé debería titularse “La afición de Cartagena pide la destitución de…” y la temática es solo girar sobre este argumento. Si ponemos Onda Regional, ya no sólo devoramos entrenadores, también a la mitad de la plantilla. Al Cartagonova no van abonados, van desquiciados a vomitar frustraciones. Y no, yo por lo menos no estoy dispuesto a aceptar eso, básicamente por qué no es real. Acabo recordando que el aficionado que paga su abono no escribe en ese periódico digital, no os confundáis, ese no es nuestro altavoz ni esa nuestra voz.

Pues supongo que sí, que deber ser muy duro esto. Pero por si alguno aún no se ha dado cuenta, ESTO ES CARTAGENA.

Y Cartagena también es llegar a un club y encontrarte con un estadio como el Cartagonova con más de 6.000 socios en segunda B, donde ver fútbol es lo último que haces, y lo primero tragarte bodrios infumables perpetrados por pseudofutbolistas. Y tenerlos allí semana tras semana. Pero claro, es que hay unos 500 que murmullan, a veces. También es Cartagena que 6.000 personas se queden a aplaudir a tu plantilla después de que el máximo rival, un partido que en el caso de perderlo debería ser con los jugadores con los pulmones fuera, te pinte la cara durante 90 minutos y le falte un golito para borrar tu mayor triunfo, una de las pocas cosas de las que puedes presumir ante un murcianista, legado de JIM. Cartagena también es ir a jugar a Murcia y encontrarte allí, viaje y gasto mediante, a 4.000 de los tuyos dispuestos a pelear en territorio hostil. O ir a Lorca y tener a otros 400 de los tuyos cagados de frio solo por apoyar a tu equipo, como el domingo. O a Jumilla. O a prácticamente todos los campos de 2B, a ver partidos desde la calle o de pié en una valla. Esa temporada le sumamos Talavera y Sevilla. Eso también es Cartagena.

Cartagena es tener aficionados con tus colores prácticamente en todos los campos donde juegas, en mayor o menor medida. También es que Álvaro tiré dos carreras y se le ovacione, o que Aketxe salga del campo con la gente en píe aun sin marcar, o jalear los arranques de raza de Jesús Álvaro, o soltar un ohhhh con las roscas de Hugo, y aplaudir con todo una barrida de Sergio. Que eso también pasa el en Cartagonova, me gustaría recordarlo, que parece que eso no lo oís o no os dais cuenta.

Cartagena es gente que viendo a su plantilla de rodillas en el campo por no cobrar y con el equipo en descenso y con la estocada en todo lo alto, sigue apoyando y luchando por no perder y desaparecer. Y se perdía y se perdía, y jamás se pitó ni hubo murmullos. Aquellos jugadores, sin cobrar meses y casi sin balones para entrenar,  y un SEÑOR ENTRENADOR como Palomeque se estaban matando por evitar que este club desapareciera. Aquellos partidos los jugó un tal Chus Hevía cojo, jugándose incluso su carrera, cuando esta temporada alguno se quita de enmedio aún con ocho bajas para un partido. Y el Cartagonova estuvo con ellos.

Cartagena también es tener un Club dirigido modélicamente en lo institucional por Paco Belmonte y Manolo Breis, con apoyos desde todas las entidades,  que paga en tiempo y forma (no muy común en 2B, si, es que estamos en 2B…) y que tiene una fe absoluta en ese entrenador con el culo apretado pero tranquilo y con tranquilidad para trabajar ya que la directiva le ha mostrado por activa y por pasiva su plena confianza. Puede estar tranquilo que no lo van a destituir 25 tuiteros. Si, tal vez sea muy duro y condicionante que algunos aficionados no sean unos lerdos futbolísticos y se permitan el lujo de opinar si en este puesto falta algún refuerzo o este sistema nos parece mejor o peor o si algún jugador rinde más en este puesto o el otro. Para algunos (entre los que me incluyo) esto no se trata de ir al partido, dar palmas e borrar hasta el domingo siguiente…hablas con tus compañeros, opinas, discutes. Dejadnos el “lujo” de hacerlo sin sentiros continuamente atacados. No somos enemigos, es sólo que esto es fútbol, y a nosotros nos gusta.

Y es que sí. Esto es Cartagena. Y al que no pueda soportar la realidad de que está en una plaza exigente pero fiel, hay equipos en La Roda, Linares, Jumilla, Lorca, Villanueva de la Serena o San Fernando, ciudades y pueblos preciosos donde jugar y estar tranquilos, sin exigencias, en campos pequeños y poco agobiantes, donde estarán seguro encantados de contar con jugadores y entrenador con sus cualidades. Es hora de poner diques y acotar la rambla, que se nos sale. Y estar juntos para llegar al objetivo…sois nuestros jugadores, lleváis nuestra camiseta, y os aseguro que si lo hacéis con orgullo vamos a estar con vosotros SIEMPRE, como hemos hecho desde que en Cartagena hay fútbol, incluso llevando las hostias que hemos llevado como afición. Que os quede muy claro.

Después de aquella entrevista a Alberto Monteagudo, Arturo, uno de los nuestros, aficionado del Efesé desde muy niño, declaraba «también creo que la afición de Cartagena, a poco que hagas, se vuelca contigo. Es fantástico tener a más de 6.000 personas en el Cartagonova en cada partido y lo que hay que hacer es rematar esta temporada con un ascenso». El seguro que estaría encantado de seguir en un sitio tan duro y desagradable como Cartagena para jugar y entrenar.

Que si, que esto es Cartagena y aquí hay que pelear.

El efecto mariposa

“El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo”…con esta simple frase podemos resumir en qué consiste el efecto mariposa. Eso implica que si en un sistema se produce una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a corto o medio plazo, que pequeñas acciones que consideramos insignificantes pueden ayudar a crear grandes cambios. Las cosas que cambiemos hoy, por leves que parezcan, influirán en nuestro futuro, que pequeñas acciones pueden derivar en grandes cambios, que no necesariamente van a ser siempre a mejor. Esta idea sacada de la Física y de la” idea del caos” y naturalmente puede aplicarse diferentes aspectos de la vida. Y si, también al fútbol.

Después del mejor partido de la temporada, después de pasar por encima de uno de los mejores equipos del grupo IV, el UCAM, la mariposa batió las alas. Monteagudo perturbó el sistema. Movió a Cristo, hasta entonces siendo decisivo en la media punta del equipo, desbordando hasta ese momento continuamente, a la banda izquierda, se puso al mejor mediapunta de 2B a jugar en la banda.  Y se desató el efecto mariposa; la banda izquierda, vacía porque Cristo se va al centro y Cristo desaparecido. Trasladó a Hugo Rodríguez (hasta ese día decisivo; tres asistencias y un gol desde la izquierda) a la banda contraria. Para tapar el hueco en la mediapunta de Cristo, adelantó a Chavero, que hasta ese momento estaba dando un curso completo de cómo debe jugar un mediocentro ofensivo por capítulos, nivel avanzado. Para tapar el hueco de Chavero, han desfilado por el mediocentro Poley, Sérgio y hasta Adama de titularidad a grada y de grada a titularidad, y Aketxe, que llevaba cuatro goles, la mayoría servidos para empujarlos, se queda sin oler la pelotita tres partidos seguidos, más el de la sanción de la desesperación que se trae de Extremadura. Y se desató el cáos. Desde el aleteo de la mariposa, el equipo hizo la nada en la visita del Villanovense (no tiró a puerta en 90 minutos) la nada en Talavera (nos salvó un chispazo en el único remate entre los tres palos ya en la prórroga) y remató el concepto la semana pasada en Mérida tirando una vez a puerta con el tiempo cumplido y con el partido perdido. El resultado es dos equipos diferentes en dos universos diferentes.

Ya lo definió Edward Norton Lorenz; por el efecto mariposa, si se parte de dos mundos o situaciones globales casi idénticos, pero en uno de ellos hay una mariposa aleteando y en el otro no, a largo plazo, el mundo con la mariposa y el mundo sin la mariposa acabarán siendo muy diferentes. En uno de ellos puede producirse a gran distancia un tornado que arrase equipos contrarios y en el otro no suceder nada en absoluto. En uno de ellos tienes un equipo que funcionaba y que estaba cogiendo la inercia de jugar de memoria, y en el otro uno que es incapaz de llegar al área contraria. De uno el que  estaban empezando a lucir los jugadores que deben ser importantes esta temporada a otro en el que han desaparecido todos ellos.

A ver si alguien se da cuenta, preferiblemente el responsable de esto, y se carga de una vez la puta mariposa.

Llama a la Supernanny

Llegó aquí rebotado, rescatado mediante cesión del olvido que supuso que el UCAM jugará en segunda el invierno pasado. Cedido hasta final de temporada, el extremo de 22 años había conseguido llegar a un club con aspiraciones como el católico en 2015 después de marcar 17 goles en el Plus Ultra de Tercera División, y parecía que tenía futuro. Pero la pasada temporada durante la primera vuelta no tuvo hueco en la plantilla murciana y se vino la cesión para que no se cortara su progresión, y el efesé parecía una buena opción. El Cartagena y su afición lo adoptó, con cariño. Le perdonó su manifiesta incapacidad para mantenerse en pie. Sus continuas decisiones erróneas. Su individualidad. Lo desesperante que era que le faltara fuerza para llegar a portería cuando chutaba. Aun así, el Cartagonova le tenía cariño, como a ese hijo que sabes que es que no da para más, pero aun así lo animas. “No le digas eso al crío, no le pites, joer…pobretico”.

Pero los niños ya sabemos cómo son. Y el crío pilló una rabieta. A los que somos padres nos suena; los pequeñajos pillan rabietas sin razón ni sentido. Simplemente se enfadan y ya está, a veces no hay manera, se ponen imposibles. Pero hace unos años, una cadena de televisión encontró la solución: Supernanny.

Supernanny  (una señora que andaba muy recta de mirada penetrante llamada Rocío Ramos-Paúl) fue un programa de televisión emitido por la cadena de televisión Cuatro. Era un programa de entretenimiento que tenía un claro fin educativo ya que en él se ayudada a padres y madres de familia a saber educar a sus hijos con el fin de corregir sus problemas de conducta, un formato exportado e importado hasta la saciedad al comprobar su éxito. Los críos son así y de vez en cuando cogen rabietas, Rocío sabe de esto. Llámala.

Cuando en el partido copero entró al campo, fue recibido con aplausos desde la grada como muestra de cariño, casi ánimo.  Entonces hizo algo que jamás nos pudimos imaginar, marcó un gol. Y en lugar de alegrarse cual día de Reyes, pues pilló una rabieta, y la expresó besándose el escudo varias veces y con gestos ofensivos y pedorretas a la grada, donde los padres se miraban unos a otros y se preguntaban “¿y a este que le pasa?”. Isi Ros acabaría castigado a causa de una primera tarjeta en el minuto 89 y una segunda que acabó mandándolo al rincón de pensar. Antes ya había roto el juguete en una banda que precedió al gol de Jesús Álvaro que mandó al UCAM a la cama sin cenar. Muchos pensamos que tras la expulsión iba coger el balón y llevárselo diciendo que era suyo.

Solo Supernanny puede explicarnos (y dar solución) a comportamientos como el que tuvo Isi Ros en el Cartagonova. Es evidente que le está costando, el sábado en el partido de Murcia todavía le duraba, pero confiemos en que sea capaz de conseguirlo para el partido de la segunda vuelta en el Cartagonova…

Porqué lo hará, sin duda. Yo he visto pasar por ese programa a auténticos demonios poseídos cual Regan de cuatro años, y acababan siendo adorables críos que llegaban solo a traviesos. Lo que era Isi Ros antes de venir al Cartagonova para sentarse en el banquillo de un partido de Copa del Rey. Un pequeño niño travieso al que le teníamos cariño. Casi penica.

 

El runrún del 1 al 9

Runrún.

Tb. rum rum en aceps. 1-3, p. us.

Voz onomat. 

  1. m. Zumbido, ruido o sonido continuado y bronco.
  2. m. Ruido confuso de voces.
  3. m. coloq. Voz que corre entre el público.

La temporada pasada Jesús Reguillos Moya, “Limones”, era el portero titular del Efesé. Su irregularidad en la puerta esa mista temporada viene perfectamente definida por lo que pasaba en la grada cada vez que el balón rondaba el área albinegra por la segunda la acepción  que nos marca la RAE de runrún; 2.m Ruido confuso de voces.

La inseguridad provocó el runrún, y el runrún pesó en su salida. Al portero de Ciudad Real, 30 años, le rescindieron el año que le quedaba de contrato aquí y tuvo que salir dirección Miranda (de Ebro, no la pegada a Santa Ana). Una salida sellada y certificada desde que Monteagudo lo sustituyó por Marcos después del revolcón que nos dio el Murcia en el Cartagonova. El del portero era un caso complicado; con calado en gran parte de la afición, llegado en 2013, había disputado 152 partidos titular en todas y cada una de las cuatro temporadas jugadas en sus cuatro años aquí, que lo colocan como el portero que más partidos ha jugado con el F.C. Cartagena con un rendimiento global, alto. Hasta ahora. Hasta que el runrún acabó con él.

El caso del delantero centro Arturo, de 28 años, la directiva del club tuvo que tomar idéntica decisión al rescindir el contrato con el futbolista cartagenero. Ni el entrenador,  ni la directiva ni la grada han quedado satisfechos con el rendimiento del atacante, que no tuvo ni el acierto al principio  ni la tranquilidad al final necesarios para ser “nuestro” 9. Sus siete goles eran insuficientes, pero fue la primera acepción que nos sugiere la RAE para runrún lo que le ha sacado del club esta temporada y le ha dado billete para el otro lado del  Puerto de la Cadena; 1. m. Zumbido, ruido o sonido continuado y bronco. Su falta de acierto en momentos clave, su ansiedad, sus atribuladas ganas de hacerlo bien provocaron que desde el F.C. Cartagena se le buscara una salida pese a su año en vigor de contrato y que el pasado verano llegara como una de las grandes apuestas del y para el cartagenerismo. El mismo es consciente de que el año ha sido malo y que no le quedaba otra opción que marchar del club de su tierra.

Desde mi punto de vista, la continuidad de Limones y Arturo habría sido contraproducente para ellos y para el club. A la primera mala salida del 1, al primer fallo de ocasión de gol del 9, habría vuelto el runrún, 3. m. coloq. Voz que corre entre el público. Y se habría creado un clima nefasto para los propios jugadores, y salpicado al entrenador en el caso de insistir en su titularidad. Salidas duras, difíciles, por la identificación de Limones con el Club y por el paisanismo de Arturo, uno de los nuestros, pero absolutamente necesarias. Limones es un muy buen portero de la categoría que estoy seguro lo hará bien en la portería del Mirandes y Arturo es un muy buen delantero que fijo hace goles en Murcia (cuento con los dos que nos va a hacer a nosotros, uno aquí y otro allí), pero habría sido un error que siguieran aquí, creo que aciertan B&B en la decisión de hacer efectivas sus salidas. Deseo de verdad que en sus próximas visitas, segura la de Arturo y dudosa la de Limones, el rurún sea sustituido por aplausos, cariño y respeto;  son dos tíos que lo han dado todo por la albinegra, que no se nos olvide la imagen del Limones después del partido de la salvación en Las Palmas. Aunque no les salieran las cosas aquí.

Aquí, donde de momento, Pau Torres y Aketxe no lo oyen. Ojalá….

ovación.

Del lat. ovatio, -ōnis.

  1. f. Aplauso ruidoso que colectivamente se tributa a alguien o algo.
  2. f. Triunfo menor de los varios que concedían los romanos por haber vencido a los enemigos sin derramar sangre, o por alguna victoria de no mucha consideración.

Dudas y certezas

Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; más si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas.

Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

Se va cerrando el efesé. A falta de retoques (delantero, ven) habemus plantilla. Con la disputa de la Carabela esta tarde, y ante este regreso oficioso del equipo es el momento de hacer una recopilación de cómo se encuentra en estos momentos la primera plantilla del equipo y mi opinión sobre como ha quedado compuesta. Y es que, actualmente, el efesé ya cuenta con 18 jugadores en la nómina de la primera plantilla, de los cuales varios son llegados esta temporada, creo que más de los deseables.  Casi todos  certezas, y los menos, dudas.

Así, en la portería las dos plazas están seguras. Marcos recibe al Pau Torres, que viene para ser fijo, y que mandamos a la columna de certezas. Pau es un portero  sobrio, experimentado y que difícilmente va a atacar las uñas del aficionado al estilo Limones, con experiencia en segunda que seguro se traduce en un año sin sustos ni sobresaltos  en la portería como la pasada temporada. Con Pau, Belmonte y Breis han querido ir sobre seguro. En mi opinión, aciertan.

En cuanto a la zaga, certezas con los conocidos, que son casi todos, y solo se van a traer un par retoques ya que el conjunto albinegro ya cuenta con casi toda la línea hecha: Ceballos (grande el Capi), Oscar Ramírez, Michel Zábaco, Moisés y Jesús Álvaro; todos de confianza, demostrada, que los coloca en la bolsa de las certezas. Mi primera duda viene aquí con Aguilar…rebotado de liga extranjera, veterano ya de vuelta y que además, llega post lesión y extraña recuperación, que de momento y a nada de empezar la liga lo tiene sin debutar. Con este panorama, la intención del club es realizar al menos un fichaje, un central sub 23 que sea capaz de aportar lo que sospecho Aguilar no va poder. A la columna de las dudas.

En el centro del campo y bandas,  rearmado,  encontramos ocho jugadores, de los cuales seis vienen de estreno.  De los continuados Cristo y Sergio Jímenez sabemos que esperar, cero dudas. De Cristo toques y “cositas” de unos de los mayores talentos de la categoría y de Sergio que por fin sea Mariano 2.0, con los llegados pasa un poco lo mismo a excepción de Álvaro Rodríguez. Es el único al que mando al pelotón de las dudas. Expreso deseo de Monteagudo, viene de no ser titular en un club de clase media con el Villanovense. El bagaje anterior,  no más de una temporada seguida en clubes como el Betis B y el San Roque tampoco ayuda a convencer de que puede ser importante en un club con aspiración de ascenso, y que lo convierten en mi duda mediocampista. De los demás, dudas cero. Hugo Rodríguez es un talento puro de superior categoría que si está a gusto y las cosas le salen, nos vamos a divertir con él. El que no sepa que la calidad a Chavero se le cae al andar es que no ha visto fútbol de segunda B, Poley es un “jefe” contrastado y ojo a Cordero: un puto todoterreno de mecánica de confianza. Mientras, Zalazar es un talento puro. La duda con él es más si Monteagudo le va a dar algún minuto (comprobado está no es muy dado en dar oportunidades a los chavales…) que lo mucho que creo que puede aportar el chaval.

Y en la delantera, el fichaje de Aketxe prácticamente ha cerrado las plazas disponibles, a la espera de si B&B cazan la pieza mayor.  Y esto es lo que en mi opinión va a marcar muchas de las opciones de ascenso del efesé esta temporada. Porque de momento, mi absoluto desconocimiento de Moussa hace que lo mande a la esquina de las dudas; planta y presencia física tiene, pero con eso no me puedo formar opinión. Con Aketxe sí que la tengo, y es que no creo que sea el delantero titular que necesita un equipo para asaltar el ascenso. Tal vez un buen complemento, pero no para depositar esa responsabilidad en él. Una temporada buenísima en León hace tres temporadas y llegar descartado desde Albacete donde fue insustancial el año pasado no puede ser suficiente para dejar en él la responsabilidad de acabar con la endémica falta de gol. Con Aketxe es con quien más dudas tengo, por lo que creo indispensable que venga un delantero titular, un TOP.

Y sí, me falta uno para completar la columna de dudas. El banquillo. El mismo Monteagudo se encargó el año pasado de escribir a mano su nombre en ella. Cambios de sistema (varios), titularidades discutibles, su conformidad a los cortes de jugadores en invierno, poca (nula) capacidad de reacción ante el derrumbe del equipo en la segunda vuelta, cambio de sistema otra vez. No tengo nada claro que sea el indicado para llevarnos a segunda. Pero bueno, de él depende cambiarse se columna, ¿no?

Y es que claro, yo, al igual que Sir Bacon, puedo empezar con dudas y terminar con certezas.